México está de luto nuevamente. Y no por la muerte de alguien importante, sino por lo estúpidos, ignorantes y fáciles de manipular que somos.

Si tuvieron contacto con la t.v. o su mirada se topó con algún encabezado del periódico, o bien, escucharon el chisme “por ahi”, ya están enterados del secuestro y asesinato del vocalista de la, hasta hace 5 días, desconocida banda grupera K-Paz. Por qué lo mataron? Nadie sabe, lo cierto es que exactamente igual que como sucedió con el ultra-popular-post-mortem, Valentin Elizalde, los familiares no levantaron cargos. Eso sí, hay campañas por todos lados de que si en el camión un ‘ñor te da un llegue lo denuncies o si alguien marca a tu casa extorsionándote buscando a “Maricruz” avises a las autoridades inmediatamente. Pero estos no. Qué sucede después?

Hacen todo un pinche desmadre similar a los que hacen cuando viene el Papa, se duplican las ventas de sus discos y nos estarán jodiendo con su desagradable “música” todas las jodidas fiestas siguientes hasta que muera otro diferente. “Es mi gente”, “Es el pueblo mexicano unido en una sola voz”. Bullshit! (y lo digo en inglés para que me tachen de racista, malinchista y demás adjetivos similares). Ni siquiera van a enterrarlo aquí, se lo llevarán a Chicago…

Ah! Pero parece que la estupidez se extiende con esta otra noticia del Universal:

En serio, gente, pónganse a ver el fútbol ahorita que están en las finales, busquen regalos para sus seres queridos pero… por qué tienen que darle tanta importancia a algo así?

Sí, es la muerte de una persona, lo cual es feo. Pero estas cosas pasan a diario en todos lados y no se les hace un desmadre como tal. Únicamente cuando es gente del espectáculo y se sabe que se puede lucrar con ello es cuando se hace caso y ahi va toda la chusma como borregos.