Lo que necesitas para empezar es tener una cita con una chica que te guste. Entonces así la verdadera diversión comenzará 😉

Llega a su puerta con un cactus como regalo en lugar de flores. Adviértele que se puede pinchar por una de sus espinas y que la transferencia del veneno a la sangre puede resultarle en una prolongada y dolorosa muerte. Acentúa la advertencia con una sonrisa estúpida. Cuando esté apunto de salir de su casa azota la puerta en su cara y échale la culpa al viento.

Llévala a un restaurante elegante. Kentucky Fried Chicken debería estar bien. Ordena pizza y discute con quien atiende el mostrador si te dicen que eso no esta en el menú. Acúsalos de discriminación contra los italianos, olvida el asunto y compra 60 alitas de pollo, helado y algo para tomar y siéntate. Cuando tu cita te pregunte por la cantidad exagerada de comida que compraste, explícale que estas guardando suministros para obstaculizar la segunda guerra fría y el colapso de la civilización. Finalmente, dale su cartera.

Asegúrate de comer 3 dientes de ajo antes de la cita. En lo que le platicas, háblale MUY claramente y léntamente, abriendo tu boca lo más grande que puedas. Pretende que tienes un caso serio de síndrome de Tourettes. Aún mas importante, pedorreate, escupe, gruñe y grita. También haz sonidos mientras comes.

Atrápala cuando no este atenta y tira tu helado en sus pechos. Dale una excusa diciendo que estabas viendo si estaba ‘caliente’. Ofrécele lamer todo el desastre. Si te dice que si dile que de ninguna manera, que tu mamá no te enseñó a hacer esas puercadas.

Mientras la llevas a su casa cuenta chistes racistas y ofensivos. Háblale de como se la pasaron tu y tu “herramienta” anoche y desnúdate mientras vas manejando. Entonces cállate, pon cara de enojado y no digas nada en los próximos 15 minutos. Actúa como si fueras un alien llorando por tu pecho y embadúrnate toda la ketchup que encontraste en KFC.

Párate y dile que salga del coche para ver si hay un neumático sin aire. Cuando lo vea cierra la puerta y grítale “¡TONTA!”, acelera y te vas riendo lo suficientemente fuerte para que te escuche.

Si todavía le caes bien entonces a nadie, nunca, jamás en la vida le caerás mejor.

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