me gusta separar mis pensamientos en nombres, para mantenerlos en orden.

mi soledad se llama amelia, y le gustaría conocerte.

amelia se sienta a mi lado sobre mi cama y dibujamos imágenes de tulipanes y uñas, y nos preguntamos cuando comienza ese examen de matemáticas. me toma de la mano y la agarra lentamente, mientras canta la canción que mi mamá solía cantarme cuando tenía 4 años.

(y me pregunto como es que sabe las palabras exactas.)

amelia camina conmigo en la lluvia y entiende que no me gusta que me pregunten cosas en la mañana, a veces cuando estoy sentado en la tina del baño con la llave cerrada no me deja solo, y amelia sabe que no es bienvenida.

(pero se queda porque sabe que regresaré a ella)

se cuelga sobre mi cabeza cuando me estoy cambiando temprano a la mañana. amelia jala mi piel fofa y me recuerda que este doblegue no debería estar allí. le digo que simplemente no me puedo enojar de nuevo por lo mismo.

(y esto enoja a amelia)

me siento enfermo. no dejo a amelia entrar de nuevo y duermo con mi cabeza presurizada contra el reverso de la puerta. toca y grita fuerte, y pega sus dedos entre las grietas, y por el momento casi lloro. casi

(entonces la dejo entrar)

le digo que mi color favorito es la melancolía y que mi bebida favorita es la desesperación. le tomo la mano tan firme en lo que me freno a los espejos y me restrego a la tina del baño, limpia de encanto, recuerdos de dedos arrugados. le exprimo la mano muy firme, que apenas respiro.

(porque amelia soy yo)

Tulips

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