Violines fueron el tema de apertura para el templado que se convirtió cósmico y esperanzado. Noche en punto y en lo que las nubes del extremo oeste tomaron ocupación del cielo, recién bajabas. Te observé y el amor llovió sobre mi tan fácil como la niebla; Probablemente sea porque escuché tu respiración; resplandeciente única como ballenas bajo el mar. Solo podía pensar en como quedarían mis manos entre las tuyas; Maravillarme por la clase de reacción que harían las puntas de nuestros dedos.

¿Dónde estabas tu en esta vida misma y en la anterior?
¿Dónde estabas tu cuando estaba moribundo y desamparado?

Aún perdido en el pensamiento mantuve mi cabeza tranquila estando perdido en el laberinto de tus pupilas, tratando de enfrentar a este calvario emocional que incluso en estos momentos me difumina incandescente; Estoy colocado en la plenitud de esta serenidad, enciendo un cigarrillo y me comienzo a embriagar en una delicada dosis de destilado para olvidar esta paradoja enigmática. Cautiva mis noches.

Nuestras bocas no pueden hablar de lo sátiro que es el destino cuando ni siquiera hemos dado un deseo de buenas noches, pero está bien, si lo deseas podremos ser románticos a la cuenta de diez, de manera progresiva o reversiva. He recorrido tantas espírales del reloj que lágrimas pasadas ya se han convertido en granizo.

Eso si, te llevaría a cenar… Algún día.

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