En arnés brillante está parado mi ejército
De diez mil ilusiones para siempre
Decorado con listones y con banderines
Yo mismo, el piloto a caballo blanco
El pionero en el amanecer
Sin saber que hay al horizonte
Mientras mi flota espera por la señal
Que haré sonar cuando el momento sea correcto
Para menospreciar a aquellos que nos acosan

Así entonces conquisto sin distinción
Las batallas jamás toman mucho tiempo
Así es, todos los Dioses siempre de mi lado
Desde las galerías y desde las cajas
El eco de su curiosidad genera un estruendo
Cuando yo suavemente sobrepaso a mi enemigo
Y le arrebato posesiones y pertenencias
Para presentarme frente a ti con los modales
Que te harán querer ser mía

Cuando luché contra el dragón
Contra lo más centellante de sus ojos
Contra su cabeza fornida…
Que ahora adorna el anillo en tu dedo de seda
Por una promesa de que vivirás para siempre
Saludable bajo a mi techo

Y solo su sangre fue lo que se selló;
os labios simplemente como las alas de una luciérnaga
Ya que determinados estaban sólo para mi boca
Acaso no me he bañado en tus agallas?
Que se desvanecen junto conmigo
Una herida tan bien elaborada alrededor de tus caderas
Porque aún así son como vidrio
En la necesidad de abrigo por cada latido de corazón
Para que yo solo Construya la torre de deseo frente a tu cielo
Piedra sobre piedra, gentilmente erecta por ti
Directamente emergiendo al cosmos de tus deseos

Andrómeda, te puedo ver
Jamás estuviste tan cerca como en estos días
Un milagro ha llegado frente a mis ojos
Con una ceremonia de coronación sobre mis poros

El caballo blanco será mi destino
Las trompetas resonarán por todos los días
Para anunciar la Victoria por todos los tiempos
Aún desde las galerías y desde las cajas
Y esta noche no oscureció del todo.

Un año y dos días quedaron para mi
Para escribir lo que ha sido de mi
Nada puede curar el dolor de este fraude
Traicionado lamo mis heridas
Moviéndose hacia casa

El cielo esta coloreado de café por el polvo del arnés
Una lanza destruida adornada con desdén
La presa gorda
La sonrisa empolvada tuya
Y la corona no me ilumina el camino
Mientras cansado estoy, la fe también lo está
Todos mis hombres muertos
No queda poder alguno para levantar Un ejército nuevo.

Anuncios