Nebula,

Siento una esencia de dolor en tus ojos, en lo que damos vueltas y nos vamos a la lluvia, tratando de ser libres. Y no puedo detener lo que va a pasar, pero por lo menos aguantaré. Lo que hay dentro no se va, no detiene lo que he fallado a decir… Y en caso de que te estuvieses preguntando, eres como la puesta del sol para mi, eres cada pedazo de belleza hasta terminar mi día, y dúlcemente te retiras cuando las estrellas te corretean. Todo el rato pienso de ti, y de lo que significa ser. Somos.

Pero caigo al césped húmedo, golpeando a mi pecho. Ahora siento el dolor de tus ojos, y aún así me sorprende, que fueron mi mortalidad. Mis ojos llenos de pesar en lo que me abalanzo hacia ti, y verdaderemente descubro la gracia de un último apretón de manos. Las preguntas se disparan, no podemos parar. Por qué hay que sentir tanto dolor antes de sentir que lo que sentimos es lo único que nos mantiene con las facultades mentales de salubridad? Y en caso de que te lo estés preguntando, eres como un huracán. Tu violencia es bella y tu centro siempre sereno. Ahora cuéntame la historia otra vez, ¿cómo fue que nos conocimos?

Mis brazos se debilitan y ya no puedo estar de pie. Mira mi rostro, ja, que vergüenza. ¿Por qué no me ayuda nadie?. Nadie detiene esto. Nadie me asegura que estaré, que ESTARÁS bien… cuando me muera. Y ahora me gusta la manera en que te paras, como un ángel. Y en un movimiento nítido, ya no somos uno. No me vengas a buscar cuando me vaya, sigue respirando por ahora. Sigue respirando, porfavor.