Paso el día vagando por el borde de la ciudad, sobre grandes carreteras donde el tráfico es el único sonido. Ahí viene la noche otra vez, estoy vestido en jeans, chamarra y zapatos, esta lluvia no quiere parar, así que me quedo parado esperando a que alguien seque mis ojos, lloro. Cada gota me hace preguntarme en cuándo y cómo acabé sintiéndome tan mal por alguien como tú, sin embargo no queda más remedio que guardarte a espaldas de mi recuerdo, se siente tan bien pero creo que me causa mas daño que bien; sólo te desvaneces y yo?… Yo tengo mucho miedo de saber como me siento ahora por ti. La última vez que te vi, tu con la preciosa sonrisa de siempre y pronunciaste las palabras que me han dejado encantado: “Te veré después”.

Llegando la noche estoy sentado en casa finalmente, abrigado de la oscuridad de esta habitación, las luces de los carros pasándome y estoy totalmente aislado, junto al aire frío de la ventana. Un vaso en la mano, brindando porque de todas maneras he firmado mi sentencia de muerte. 
Quinto vaso de escocés… Y aún así ni tú ni el vaso me ayudan a concebir el sueño, este vaso rompe mi hígado y cuerpo pero tu rompes mi corazón, y aún sigo pensando en tus últimas palabras, ese beso, agitar tu mano en forma de Adiós.

Finalmente estoy totalmente entumecido, me arrastro para alcanzar la recámara y mientras mi mirada golpea el suelo fotos tuyas me flotan alrededor… Aún no sé como acabé tan miserable por una mujer como tú.
Sin embargo te abrazo a ilusión de mi mente, se siente tan bien pero a la vez es tan vacío, aún así tengo mucho miedo de saber como me siento yo por ti, o de como te sentirás tú por mi si hechos sobre hechos… Rebobino mis recuerdos y llego a tus palabras una vez más… “Te veré después”

Y nunca regresó…