Esa noche cuando te conocí por segunda vez… Tuvo que ser amor a segunda vista, era realmente concebir un estado mental de comodidad o de descanso, estaba comenzando a pensar que estaría por siempre maldito a tus palabras… La verdad, creí que vendrías a pasar el rato con un tipo como yo, creo que irrefutablemente estaba mal.
Por lo pronto todo fue acerca de soñar las cien cosas que me gustan y odio de ti, hasta el más delicado hueso de tu vertebra pero fue un sueño.

La introversión me mantenía alejado del teléfono, de visitarte, pasar a observar tu rostro desde la mitad de la calle sólo para poder estar agusto una noche más. Al siguiente día la realidad se rompió y he sido notificado de esta enfermedad tan ancestral.
Estaba escéptico; Literalmente me caí al suelo y por la primera vez el concreto me pareció muy delgado como para romper mi caída. De pronto el sol ya no me brillo del todo y quedé varado en la infinita oscuridad de una noche única.

Supuse que la introversión no me podía detener esta vez así que como lo había pensado me fui a observarte en la plenitud de la calle cuando todo está apagado y el tráfico del boulevard distante es el único sonido alrededor. Te observé y el amor cayó bajo mi tan fácil como la brisa. El mundo desapareció por unos instantes y sólo quedabas tú, resplandeciente única como siempre lo eres.

Podríamos ser progresivos o reversivos, sin embargo el sentimiento por ahora no hace más que reverberarse… Tan sólo de pensar en esta enfermedad me difumino incandescente con todo este calvario mental.

A cause de que las deidades no hacen nada, no puedo creer que se te haya negado el futuro; para ellos el vaso es sólo un vaso, una creación más, para ellos sólo eres un número y no un nombre, una gota más en la lluvia, pero si la miel te enferma, mi amor, tenemos vino. Y si quieres hacer esto detener, detente tú. Más lento. Ya no tienes que hablar.
Respira. -Convulsiones.

beep… beep… beep…

Llamo los refuerzos y los refuerzos llegan, ya nadie te puede ayudar, dentro de tu pecho, tu corazón es sólo corazón, y detrás de tus ojos, una necesidad reemplazó el gusto.

Ya conozco frente a frente esta enfermedad, y el maldito crucifijo sigue sin hacer un carajo, tu presente es un lugar dónde el futuro está perdido…
Hay una luz, hay una oscuridad y existe la elección. Para que un balance se genere cada noche, la debilidad debe ser encontrada.

beeeeeeeeeeeep….

Mucho gusto en conocerte.

Anuncios