Ding-ee Dong.
Dong-ee ding.
Beep… Beep…

Desde los pájaros a los árboles, y al desfile verde del césped bailando al ritmo del viento… todo parece estar lleno de amor. Un milagro es, que no hayas nacido en la mitad del tráfico, una ambulancia, una patrulla o una invasión militar a Nagasaki. Ningún Albert Einstein, nada de George W. Bush, ni retrasos.
A lo que las nubes de humo abarcan, un milagro es que no estés envuelta en ciudades borrosas por CO2 ni tontas y estúpidas peleas de impuestos por el estacionamiento de tu elección justo a lado de las oficinas donde trabajas.

Estoy feliz de que no has llegado a mi posición. Estoy feliz de que no hayas tenido que firmar tu boleto de acceso a la vida, estoy alegre que quien sea que te haya concebido no haya tenido que registrarte bajo un perfil simplemente para hacerte un número más y no un nombre que vale; para que los hombres viejos en el poder puedan trazar tus rutas de vida.

Discúlpame, estoy divagando.

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