motivation_by_rezzan-d2zv1ii

Suena todo a como cuando eramos niños… Las cosas siempre acaban como empiezan, de nuestra fisiología o nuestro internalismo emocional. Paso una foto de mi memoria sobre la copiadora y me regresa ramas de recuerdos dolorosos y algunos dulces. Callo, me callo; caigo y a callar.

Empieza una travesía por los secretos más profundos y las cosas que me he guardado durante los años, recuerdos de un primer amor invaden mi vida actual y de las ramas a los pensamientos se encuentra una delgada línea creada para la anti-vulnerabilidad, dejando a una caja de organos y nervios inútil de sentir cualquier tipo de emoción proveniente de acciones pasadas o presentes por el mismo hecho.

¿Cuándo fue que la soledad se convirtió en un lugar agradable de estar?
¿Cuándo fue que la tristeza se hizo una alegría?

Comienza la canción de mis tempranos años, rebobino la película en mi cerebro a los días de mi primer amor. Es como si el mundo repéntinamente destellara un brillo intenso dentro de mis ojos pero lo peor ha venido a ser y debo divagar.
Muchas veces el amor no basta y creo que el mundo tampoco me bastó.
Recuerdos de una vida abrumada que repele el amor de cualquier persona por más mal merecido el mismo.

Me cercioro de dejar la puerta abierta cuando voy a dormir, probablemente sea que algo o alguien decida compartir la misma cama porque lejanamente, y desde algún lugar de mi cerebro analizo que debe de existir un amor que me eleve aún mucho más alto.

Mientras he de mantener mi cabeza acostada, seguir soñando para seguir creyendo.

El mundo parece otro, lugar de riquezas (y no necesariamente materiales), lugar de buen clima. El color de la brisa pinta el día de matices inexistentes a los ojos abiertos. El planeta en si, una bola en llamas como luces – En caso de que no podamos apagar este inmenso fuego dado que el agua quedó pegada en el cielo, te daré besos como lluvia, mi amor.

Seguir soñando para seguir creyendo.

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