My_wasted_time_by_evalovinlucy

Un segundo.

Una sola respiración – El tiempo que le toma a tu lengua alargarse hasta el medio de tus dientes, al teléfono para hacer una grieta en el piso, a la bala para atravesar la piel. Un segundo. No toma más de eso. Para que la vida se vuelva muerte, para que siglos de surcos se borren con la corriente, por un nombre, un rostro, para que un recuerdo se convierta en nada más que dos oraciones en tinta negra sobre la página de un libro viejo. Para que la tragedia del día de hoy se convierta en noticia del ayer. Un segundo.

El primer ruido emitido desde un grito – el tiempo que le toma a tus labios despellejarse, el ruido para descorchar tu vientre, el dolor para ser desatado de donde estuvo por mucho tiempo esperando. Como si supieramos. Un segundo. Es el tiempo que le toma a tus rodillas golpear el césped, para que tu espina dorsal se desamble y caiga como hojas ruidosas de otoño. Por el peso del mundo presionado sobre tu hombro, navajeando sin alivio.

Es el tiempo que te toma para alcanzar el agobio del atlas, para tragarte el dolor del mundo y poner tus palmas en sentido contrario al pulso de tu corazón. Es el tiempo que toma para disolver la razón para que quedes preguntándote por qué este dolor se siente como casa, por qué este nombre ya no le queda la curvatura de tu lengua, por qué esta amistad floreciente ha dejado de ser y se ha convertido en una simple úlcera. Es el tiempo que te toma darte cuenta que esta pérdida se ha vuelto un peso a arrastrar, la maldición de los hombros – tuyos.

Un segundo y te conviertes en atlas, te has convertido en el mundo y estás pesada, empapada complétamente y derramando lágrimas y años. Eres dirección en los brazos de tu amante y te los llevas contigo. Estás despertando en transpiraciones frias, cada ruido resuena esplendoroso. Sueñas con sangre salpicándose en contra del reverso de tu mente y despiertas goteándola desde tus dedos. Tus músculos tensos, tus tendones explotados, cada ligamento una ruptura. Has quedado lastimada y contorsionada, podrida con dolor y afilada con miedo. Te has convertido en muerte dentro de la vida misma, te has convertido miseria en los recuerdos, te has convertido en el eco de lo que solías ser – y todo tomó un segundo.

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