He estado en un hiato en las últimas semanas tratando de decidir acerca de que voy a escribir. He reducido mis opciones a dos libros que me hicieron sentir el mundo moverse de maneras que creo necesito compartirle a la gente que me sigue. En los últimos 3 años he estado sintiendo este llamado a escribir y a escribir honestamente mis pensamientos, sentimientos, dolor y angustia y esperanza. Me he vuelto vulnerable porque en ese proceso de poder ser vulnerable hay crecimiento. Para mi y seguro (espero) que para los demás que lo necesitan.

Así que reciéntemente me he visto un poco “perdido” por la falta de una mejor palabra. Creo que he perfeccionado el arte de sentirse perdido sin perderse. Dos cosas completamente distintas. Cuando digo estar perdido, me refiero a que perdí mi mojo, mi centro de gravedad, la roca donde sentarme, la gracia con la que había vivido por 3 años desde que empecé este blog. Me he visto a mi mismo tratando de buscar eso que le ha faltado a mi vida en estas semanas: Substancia.

No puedes estar perdido y tener substancia. La substancia crea el mapa sobre tu alma que te mantiene exáctamente donde debes de estar. Cuando pierdes la substancia, pierdes tu centro, tu mapa léntamente desbaratado y puede ser muy difícil encontrarlo. Es un lugar al que he visitado frecuéntemente y probablemente siempre batallo con el mismo. Tener tu vida volteada al revés, de adentro hacia fuera como la llanta de una bicicleta cuando buscando por una fuga, es incómodo y puede ser perjudicial para tu longevidad. A veces, es algo que realmente necesitas para re-examinar lo que está pasando con tu vida y encontrar tu camino de regreso.

No hay duda de que estar presente y crear el espacio perfecto, a la medida perfecta para trabajar en este proceso de la vida se ha vuelto un balance delicado para mi. Toma años de vigilia decidir con que quedarte y que partes eliminar. Mantenerte honesto acerca de quien eres y cual es tu propósito en la tierra. Cuando me concentro mucho en mi mismo, me pierdo un tiempo. Pero entonces cuando me extiendo abiertamente, mi servicio es para una causa grandiosa: crecer como persona. Y de eso, ya tengo cada vez más que ofrecer.

No se me dio esta vida sólo para pasarla. Hay mucho más. Pero toma trabajo y esfuerzo y a veces es difícil ver eso. Pero la paga es substancial. Despertar cada mañana y cada día sabiendo que estas en el lugar correcto en el momento correcto con el propósito correcto.

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