Las palabras son lo que nos juntaron.

Fueron los enunciados y las frases, la manera en que las vocales sonaban cuando las murmurabas sobre renglones. Fue la manera en que podía escuchar tu lengua dar la vuelta y tus dientes hacer clic; Fueron los suspiros sensuales entre el principio y el fin. Fue la manera en la que podía escuchar el oceano en tu voz y la manera en que podía sentir el tifón en la base de mi espina dorsal. No había fricción entre las puntas de tus dedos y mi piel. No habían escalofríos desde la marea de tu respiración. Fue el lenguaje y la manera en como lo forjamos entre manos alzadas y oraciones. Fue la promesa de mañana y la piedra esculpida que dejamos en la entrada – Sabiendo que algún día nuestras velas llenarían mas que la esperanza.

Los sueños le dieron vida a nuestras palabras.

Había gloria en el romance que soñábamos. Vimos una leyenda en nuestra historia, esperando un encuentro fortuito y anhelamos esculpir ese climax épico con nuestras yemas de los dedos desnudas. Sí, había gloria, e incluso orgullo. Orgullo de nuestros corazones y sólo nuestros, como citadelas durmiendo en mares ancestrales, pudiendo sostener las mareas del tiempo y todas las miles de ligas en nuestras mentes siendo conjuradas. Pero como las chispas son estrellas, nuestro orgullo se palideció en un sueño. Un sueño transmitido en el silencio y en la oscuridad y en la distancia, perforando todas las millas de las circunstancias que suministraron nuestra historia. Escribimos y si, soñamos.

Ahora, hay fuego en nuestro silencio.

Nos maravillamos en el golpe de nuestros corazones. Nos divertimos tumultuosamente en los momentos atrapados por nuestros labios partidos a la mitad. No nos dolemos por las palabras y por el ruido. Estamos contentos de envolvernos en la intimidad del calor, en la maravilla de la cercanía y en el milagro de lo que puede ser un toque. No tenemos que deletrear el deseo cuando podemos atraparlo en el aire. No necesitamos explicar la necesidad cuando simplemente podemos tomar. (Y eso hacemos.) Hemos robado fuego de estrellas, escondida en nuestro pecho, y ahora en noches calmadas, cuando el mundo se congela, simplemente nos tomamos de la mano – radiantes en la maravilla y la magia de nuestros aleluyas sin voz.

Y nuestros límites han caido.

De uno en uno los reinos poderosos de nuestras reservas cayeron a un vórtice, uno diferente a cualquiera que alguna vez hayamos conocido. Nuestros vestíbulos y comedores y piedras se derrumbaron en el despertar del agresivo mar que nos atrevimos a controlar. Los fantasmas de velas guiadas se aferraron desesperadamente a nuestras mentes, que ahora están arrojadas dentro de aguas traicioneras, y nosotros alejados en lo que el mundo se comienza a hundir en las aguas negras espumadas y así la tierra fue cambiada para siempre. Cambiada a puertos destrozados en pueblos fantasmas. Entre el fuego y la sombra y una vez erosionado el control fuimos presionados hasta que el úiltimo de nuestros barcos se hundiera hacia lo desconocido, a una orilla desconocida. Y ahí nos encontrarás caminando y soñando juntos, en algún lugar entre las arenas de oro, más allá de los mares descabellados.

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