Cuando el mundo se vuelva verde al fin, sin castillos en Cataluña, sin torres gemelas. Sólo así, al fin, podremos regresar a los viejos días y pretender que no nos debemos nada para que el recuerdo no se convierta en una incineración. Orgánico inverso.

Un lugar sin polvo donde el frío susurra esperanza cuando nuestros envíos son letras e imágenes. Un lugar donde los cuentos no son hirientes; dejar de ser lo que no soy en este mismo momento. Dejar lágrimas a lejanías de verdad que no las hay, por razones inalcanzables.

El fragmento del pasado que ahora es futuro. La vida tornada a un color. Un paso tras paso hacia un desnivel doliente con pecados perdonados. Siguiendo las instrucciones de la prehistoria, procedimientos naturales sencillos trascendentes inventados, sujetos a mutaciones de distintos temperamentos, ambicionando lo que siempre conocimos. Arruinando lo despojado… Sacar a relucir la perfección de la sencillez sin carecer de música corporal.

“Una hilera de árboles, allá donde lo lejos, allá donde la cuesta. Pero, ¿Por qué es una fila de árboles? Hay árboles nada más Hilera y el plural árboles, no son cosas, son nombres. Simples letreros con nombres absolutamente reales y dibujan, dibujan paralelos de latitud y longitud.
Sobre la tierra misma que es inocente y más verde y más florida.”

Dejando de escribir sobre lo que parece esbeltamente correcto. Hacer las cosas con impulso para ser incoherentes.

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