Ahora siento que me duele la memoria; es una incineración sin causa. Sabes que sólo existen dos maneras para acelerar mi camino al sueño: Una es el alcohol constante y otra es la tuya: La sensación infinita de asincronía en los latidos y el desconcierto de una nueva vigilia; las huellas de lo que pasó mientras yo dormía. Me recuerda a tu cabellera inmaculada susurrándome que ya no existe sueño que valga.

Expansión alterativa mágica y absurda donde codicio, la casa de melodías y deseo donde tu jamás habitas, paso a paso me piro a la reacción; un afecto afectivo (?) bajo la escala tóxica donde no me permito valentía.

Pero siempre por ensayo & error…y al efecto con la ley de constancia y efecto. Por ensayo & error conoces mi mapa neural. Hipótesis nocturna que me contrasta y te diviertes resolviendo tu “dilema” cuando yo termino siendo un laberinto complicado, aburrido, insomne. Solo sentía que esa soledad acompañaba a la mía.

Cerca de la inconsciencia me empujas y marcamos un final al recuerdo. Ya! Vuelvan todos los colores, las sombras y los sonidos!! porque jamás me tome esa taza de café a su lado y ni siquiera creamos una irrealidad juntos, sólo sentía que tu soledad acompañaba a la mía, las dos soledades acompañadas y sabe quién de no sé dónde bateó mi lucidez y simulando el efecto doppler tengo esa incontinencia sobre tu palabrería siendo esquemas con sentimientos allí tirados en el mar con tus botellas a lanzar, donde el desvarío es incondicional y casi impersonal y yo aquí en el sillón obsceno a verme en el espejo para no olvidar quien soy, aunque siempre lo he sabido pero a veces me da miedo tener esos lapsos de amnesia y desolación, de aquella que me hace maniquí que sólo come gelatina púrpura porque los otros colores me causan un salpullido.

Descansa… No es descortesía ni sello de longitud. Es un deseo de los más limpios: que tu sueño viva para no matar al mío.

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