Yo no podría lanzar botellas al mar y decir que el tiempo ha trastornado mis letras en imágenes; podría decir, sin embargo, que los sueños le dieron vida a mis palabras.

A veces colapso y he querido difuminar nuestras inexistencias pausadas… Por mi parte no he de decir nada pero tengo un globo aerostático que bombea con un gran moño rojo bermellón para ti justo debajo de mi pecho, lleno de correspondencia que hasta hoy ha permanecido sin llegar a su destinatario, de suspiros y abrazos, de recuerdos amnésicos, de mi creaciones calladas, tengo un tiempo, todo un tiempo y un tiempo lento para ti.

Chispas es a estrellas como mi orgullo pálido a un cuento.

Un día la inmadurez se fue por mi ventana y me di cuenta de la verdad incongruente de que me encanta cuando tus ojos me miran a marchas forzadas y que entre esas mismas miradas se relaja la ternura en mí, y de mí ni hay que hablar, mejor un sórdido silencio para tartamudear los momentos que giran en círculos.

El día de hoy me despertó un animal que me roía el oído izquierdo (eso es porque yo duermo a la derecha), no podía entender nada pero aún así me quedé aflote en el pensamiento, este de ahora, tú, y te recordé súper personal insomne porque hoy es sábado, lúcido y simple sábado, pero tiene el toque de un cielo nublado y tu toque. Últimamente me fijo mucho en los días… Ay, (aquí debería poner tu nombre).

Creo que debería comprar las estampitas, mandarte la correspondencia. Sí. Mejor eso. discrepaturas confusionadas románticas.

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