Al mirar alrededor se recorre el cuarto con la mirada, dejándote caer libremente aplicado sobre la cama queriendo que todo termine. Intervalos de cinco segundos donde te quedas dormido o simplemente rodando en la cama con tu cabeza apartando esas ideas con todas tus fuerzas para encontrar un balance entre el silencio y la nada. La saudade sobreviene profundamente, el estremecimiento te aplasta; tu cuerpo se siente exactamente como el fondo de la botella por la que minutos atrás estuviste divagando, el espíritu es taciturno y tus penas son sudor. Tu sudor maldiciendo a tu soledad y a la maldita casualidad de lo junto y lo no junto. Inocente estúpido, insensato y solo. Estás hablando solo.

Las imágenes ya empiezan a cobrar vida y los sonidos es tu voz. Te duele el pecho. Lo tienes helado. Por cada inhalación es un ardor dentro a tu garganta presionando tu pecho y se te subió la presión querido. No hay nadie más en casa, sólo tú y ellos porque odias la puta indiferencia del mundo pero ¿a qué te suena lo que nada significa? Tu estado de cansancio ya ni siquiera te permite distinguir colores así que tu frío jamás corroerá una cobija de colores. Verde, azul, verde, azul, verde-azul y el dolor te regresa al presente que está ligado a tu sentimiento de angustia.

¿Qué es lo que hace alguien irresoluto a la vida cómo vos?
Duérmete.
Estás a 8 segundos antes del amanecer y estás hecho mierda.
Duérmete.
Para sin dolor nacer mañana. ☺

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