No es extraño porque mata sino sincero porque ama. Conspira de raíz a punta y no estoy hablando de la segunda, ni de la primera vez que sucedió si ya a esos extremos hemos de hablar. La intriga a veces se vuelve como recordar que pasó y dónde estás, a dónde vas. Es imposible no pensar en lo absurdo cuando raya dentro de lo que solías llamar sensatez, y es imposible no pensar en lo merecido y en lo no entregado a los lastimados de espíritu porque se necesita cierto coraje intelectual para reconocer sin gesto alguno de angustia que por lo general uno no pasa de ser un simple andrajo, así, tu sueño reducido a cenizas. Sería tan fácil decidir que la vida es injusta para los que la compasión simplemente no les es demostrada, ó sería igual de fácil la indecisión; es la misma paradoja entre mapas literarios. No es traición ni tampoco es mentira, tú escribes párrafos, yo escribo mis oraciones, tú enmarcas fotografías y yo me siento en las piedras, cámbiale a la estación, el amor también se puede morir.

Agamos un paréntesis a recalcar la interrogante del memento:
¿Cuál es el significado de los puntos suspensivos?
¿Exactamente para qué sirven? ¿Necesariamente son la acción de fin-continuación?
¿Ó significan el verbo de voltear a ver el barro en el piso dónde estás parado mientras hablas afirmaciones?

Ando, endo, ando, endo…

Algo es por seguro; la respuesta tiene la misma trascendencia para ti como para los demás, probablemente no sea deducible ni pueda ser creada a base de ensayo y error. Una definición distinta para cada quien, como el bien y el mal.
Heme aquí, de pie, con pulmones manchados de cigarro en la relatividad. He recorrido un camino muy largo, desde el césped verde hasta las muñecas de porcelana, recordando el lugar que existe en mi ciudad-hogar donde solía dar paseos tranquilos en las veredas de aquella pequeña colina con un castillo en la cumbre, con árboles de llenos de historias, con la ocasional humeada de un volcán a lo lejos o bien pudo ser el humo de los coches, uno nunca sabe. A veces se sentía la humedad como nieve cayendo del espacio, otras veces se podían contar algunas estrellas y así aprendí a pedir deseos, cuando me di cuenta que me faltaban estrellas. Retrocediendo en mi mente a esas caminatas donde no me podía ver creciendo y madurando, me acordé que una vez regresé a la casa y cuando me vi ya estaba mucho más alto, quizás estuve buscando algo de lo cual ser parte, pero decidí marcharme y llegué a otro lugar, casi de costa a costa, y de comienzo a comienzo comprendí la sutileza del quien soy, y de saberlo.

¿Alguna vez te has acostado despierto en la noche preguntándole a Dios si un deseo es muy grande como para ser negado?

Estando lejos de tu refugio a la distancia ensordecedora, cuando todo se haya muerto más allá de la luz en un ruido lateral, entre la caída y el crepúsculo vas a entender que tu hogar está donde tu corazón está: Encuentra tu lugar, empieza a tomar el control, enseña algo de espíritu, deja de pensar, empieza a sentir y quizás algún día te cures. Tienes que crear la ocasión perfecta, quedar atrapado entre líneas de puntos placenteros, en un momento de calma, en el radau perpetuo, tienes que atrapar la luz en el suicidio de una estrella porque todo es violencia y todo es color, horizontes infinitos de polvo y ecos.
El invierno va a llegar y con él vendrá este melancólico estado mental de recuerdos, datos de cubrición y valoración; No es extraño porque mata, sino sincero porque ama y excepcional es saber que el artista explora el mundo combinando colores, notas e imaginando.

Desconectado y escéptico, ¿A dónde has ido narcoléptico?
La vida está lista para empezar.

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