El viento es tan frío y las luces tan viejas. Sus niños quedaron solos mientras él se desvaneció, dejando un océano lleno de pesar y malestar pero que al menos así sea insensible al dolor…

Puedo sentirlo en las noches, puedo sentir su sombra acecharme. No soy el hijo pródigo, pero cargo la actitud de primogénito en mí.

Por un corazón se fue a la tumba y de esa tumba al más allá. Fuiste único y estoy tan triste mi querido San Valentín… En tu camino hacia la luz, me dejaste en pleno infierno… y así me vuelvo, todo lo que soy. Un aferrado para al fin caer.

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