Hoy te escribo porque sí; porque estás siempre en mi mente y en mucho de lo que me inspira, ¿Cómo explicarte? Tus ojos, tu voz, tu pelo, entre otras cosas, me encantan. Has sido la mejor, te digo; la mujer de mis sueños, la que jamás pensé pudiera existir. Así me enamoro de alguien tan magnética, inteligente y divertida; amarte es irreversible.

Te amo desde la espina, te amo con la chispa que recorre mi cuerpo cuando pienso en ti. ¿Por qué llegaste justo cuando más te necesitaba? Eres de las mejores sino la mejor excusa que tengo para vivir, porque vivir amándote es exquisito, mejor que nada, por ti, sólo por ti. Cuando me enteré no quise creerlo, no acepté que pudiese estar enamorado de alguien más y así de fuerte. En mi cabeza eres la única porque así de única eres.

A veces estoy a punto de perderme en el limbo y aunque caído y abrumado siempre te sobrevive tu recuerdo perfecto, el que no se puede corromper. Y, a pesar de que aún me falta mucha gente por conocer en mi vida, continuarás siendo  mi persona favorita en todo el mundo. Admiro la energía que se pierde cuando me desvanezco pensando en ti un rato… Me reviviste, ¿lo sabes? En muchos momentos me sentí inmutado y ahora enamorado; pero hoy sé que debo continuar, hoy sé que mi vida es un juego que debe seguir.

Bendigo la hora en que vi tus ojos por primera vez para caer cuan preso enjaulado a tus encantos. También bendigo mi voluntad de ser tuyo solo… ¿Qué pasaría si no lo fuera? Ni siquiera puedo imaginar cambiarte. Te amo para amarte, te amo para admirarte. Me consuela saber que existe un lugar en el que siempre serás mía, en mi propio cielo y en realidad, espero; ahí, donde conservo tu inmensa alma… Te dedico todo lo bueno que hay en mí, te dedico mi majestuosa e inmensa alegría. El otro día que vi la noche caer y las estrellas brillar más allá del mar, entonces pensé en ti.

Siempre estarás en mis sueños, se siente interminablemente maravilloso; suelo tener sed de ti y no creo poder encontrar nada que te supla, a ti la mujer perfecta que eres para mí. Te quiero siempre. Tú: Tú por las mañanas y noches; tú besándome el pecho; yo besándote a ti; yo abrazándote a ti; tú mirando; yo besando tus piernas; tú y yo.

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