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Falta de fijaciones en un pobre intelecto decadente, autoestima altamente injustificada con un patrón de diferencias en la aurora. Irradiante mente penetra en los campos más aristócratas de ese cuerpo vasto. Al paso del tiempo decepcionante personalidad para una mente tan divina.

Qué brillante silueta destellan los pensamientos, ambos pensarían que el caso es simple coincidencia de un entorno que gira las circunstancias para dar lugar a estos sucesos de incongruencia. Qué inesperados hechos abundan cuando te digo adjetivos imperantes sobre tu ego, qué degeneración la tuya de aceptarlos como lider cualquiera de civilización y autoproclamarte lo que eres a medias: simple espíritu cualquiera que corrió la suerte de encontrar a alguien significativamente decente, no es simple y llana casualidad la atracción de los demás hacia ti, teniendo en cuenta que los demás son simples altibajos, abominaciones humanas. Escoria todos y decrépita humanidad.

Se te predice futuro, futuro intenso y opaco ya que te has negado a las manos del ajeno para tratar de aterrizar en la órbita de tu propia simpatía, tus demostraciones ya no valen nada para nadie y cuando fracases todos burlarán porque te has vuelto indignidad a los ojos, nadie querrá voltearte a ver y no por desprecio sino por el miedo a la empatía, miedo a la lástima que tu inminente miseria causaría para de esa manera evitar los despojos emocionales que conllevaría el estirarte una mano.

Hartos todos, hartos tú. Ni siquiera al más importante le va a importar. Analizar y enfatizar en las derrotas inevitables de tu vida a seguir y considerar los caminos más viables a tu salud mental. Ya no te vas a poder valer jamás; consecuentemente me declaro inútil a ser de debida importancia y me resigno al abandono en dónde no tengo uso. Considerar estos puntos para evitar el completo desamparo.