En lugar de eso, voy a escribir de el agua salada lamiendo las playas en la costa. Voy a escribir de la manera en que las olas voltean a ver al amanecer, vivas como la vida y cómo viven con los primeros rayos de luz en la mañana. Voy a escribir de la vez que me golpee contra ellas con mi ropa puesta en la muerte de un invierno, de como el frío se robó mi respiración, congeló mi piel y adormeció mis labios. Escribiré acerca del único recuerdo que me queda – arrojado de ola en ola, como un niño pasando un pan caliente de su mano a la otra. Mis piernas torcidas, mi espina dorsal hecha curva, mi cabello enredado en frente de mis ojos – insoportable, espantoso, pero vigorizante. Escribiré de como el dolor atrajo la vida en la claridad más grande, el borde del preicipio dándome empujones en el ingenio como el momento que creí poder perderte, acostado en ese viejo cuarto con las uñas enterradas en la almohada –

No, el día de hoy no voy a escribir de ti.

En lugar de eso, cerraré mis ojos y escribiré la historia de un hospital. Escribiré de muros esterilizados y corazones rotos y de como ni todos los líquidos de limpieza podrían librarme de esto. Escribiré de como el olor del cloro me hizo desear derramarlo en mis ojos, en mi boca, limpiarme de todo esto a lo que me he aferrado. Voy a escribir de tambalearse por los pasillos de este lugar, cayendo al piso con mi cabeza entrelazada en mis manos, mi cabello pegado en las puntas de mis dedos. Escribiré acerca de la agonía de perder a alguien y la somnolencia de estar vacío. Escribiré de la familiaridad y como soñé renacer en llamas, el fuego comiéndose el frío, ese lugar muerto en mi interior. De la manera en que me abrazaste después de todo eso.

No, hoy me niego a escribir de ti.

En lugar de eso, voy a escribir de acostarse en el campo, mirando las estrellas. Escribiré de la manera en que las puntas de mis dedos trazan el contorno de mis costillas, haciendo clic en cada una y contándolas para asegurarme de que todas están ahí. Una jaula para aguantar el miedo, un escudo contra el mundo. Voy a escribir acerca de levantar mi mano para contar cada una de las luces en la ciudad sabiendo que es una tarea imposible de hacer, pero atreviéndome a hacerlo de todas maneras. Escribiré de como solía soñar ser Starfire, hundiéndome en las galaxias y envolviéndome en su luz. Escribiré acerca de como nací en las constelaciones, el dolor quemando los bordes de mis ojos para ver más claro. El calor, tan vivo como la palma de tu mano corriendo por mi piel, tu boca trazando la vía lactea por mi pecho hasta el vacío en mi clavícula.

No, hoy no voy a escribir de ti.

No pienso poner poner la pluma en el papel y trazar el contorno de mi mandíbula pronunciándote palabras ó la inflexión escarcapada de mi nariz. No voy a escribir de tus hombros que amo, o de tu sonrisa deslumbrante, ni de como tu labios hacen retroceder los dolores o la manera en que tus manos inspiran. Mejor voy a escribir de una vida, de una vida de amor, de los cielos cayendo para que me los pueda comer. Voy a escribir del dolor y el terror, de los océanos arrastrándose para hacerme caer. Escribiré de un mundo alrededor de ti, despegando sílabas de las venas de tu cuerpo. Me voy a hacer a un lado y escribiré las células que no están grabadas con tu nombre por diseño o coincidencia. Voy a escribir hasta que mi pluma se desvanezca y el papel se desmorone y yo me convierta en cenizas, disolviéndome mientras me doy cuenta que mi pluma, mi corazón y mi vida para siempre estarán escribiendo de ti.