El dolor por perder a alguien, en la navidad se siente como ningún otro. El pesar no conoce un día, ni conoce el tiempo, viene y te visita cuando quiera, como quiera. Ni la navidad, ni un cumpleaños, ni cualquier fiesta lo mantiene alejado. Cuando muere alguien, esas festividades son difíciles. No importa cuanto tiempo ha pasado, ni como pasó. Ninguna festividad vuelve a ser lo mismo.

He tenido que cambiar mi punto de vista de la navidad, especialmente desde que mi papá murió hace 1 año y medio. Esta sería mi segunda navidad en la que no voy a envolverle un regalo para que lo abra en la mañana, y la segunda en que no voy a verlo cocinar lo que mejor le sale. Cuando pierdes a la persona que mas quieres, te das cuenta que desconoces la gravedad de este espacio.

Este espacio de dolor es abrumante al punto en el que nada tiene sentido y sólo quieres quedarte en la cama, taparte con las cobijas y olvidar que todo pasó. Lo malo es que si pasó y es tan difícil decírtelo. No hay palabras que puedan describir el dolor y pesar adecuadamente, por perder a ese alguien. Las películas en las que alguien muere, los libros, los cortometrajes, todo me regresa a eso. Duele mucho más allá de la creencia. Despertar para saber y entender que hay un hoyo enorme creado en tu corazón. Inimaginablemente

Las etapas del dolor son bienvenidas los primeros días. El shock te ayuda en los primeros días difíciles justo después de la pérdida. De hecho, me acuerdo de cuando me preparaba para celebrar la vida de mi papá, a dos días de su muerte, no sentía dolor. Incluso hablar de él y su partida parecía salirme bastante fácil y natural. Pero fueron los días siguientes los que me hicieron caer arrodillado preguntando por qué.

No hubo respuesta. Sin importar la sabiduría e inteligencia emocional que uno pueda tener, esos golpes te van a dejar marcado y el dolor regresará en el momento en el que menos te lo esperes. El silencio, la soledad y las noches me regresan a ese dolor tan fuerte de sentir, especialmente ahora que se ha acumulado y que viene en un día que era tan especial de pasar con esa persona. La navidad pasó de ser un día de sonrisas a ser un día más de dolor intenso y pensamientos suicidas.

Esta sería mi segunda navidad en la que no le envuelvo un regalo y lo veo abrirlo, siendo por el hecho de que ya no habrán más navidades para mí. Se terminó. Esto no tiene un final feliz, y los días 24 y 25 van a ser de los más agonizantes en el año.

Until the next time,
~R.