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Coffee Shampoo

Reviews, Música, Arte y Café

making love

Embrace. Face to face.
Bodies pressed. Flesh compressed.
Heavy breath. Love till death.
Sweaty heat. Heartbeat.
Lust. Thrust.
Pause. Cause.
I’ love you. I love’ you.
Eyes closed tight. Powerful might.
Emotions flow. Hands down low.
Pleasure pleases. Pressure teases.
In and out. Bodies close about.
Lay purely together. Make love forever.

imagination

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The best part of creation is a new day.

Every morning, a few months ago I’d wake up a few minutes before sunrise, prepare me a cup of coffee and go out to the deck and just sit there with the silence of morning and as the sun rose, the ocean breeze touching my skin, floating with the air flow. This little ritual takes my mind into places filled with joy. One moment I can be back with my father before he died from a heartache, the next moment I can be in bed with the love of my life on a cold winter night having chocolate and watching movies, and the next I can be back to my fifteens.

When I wake up from my imagination, I’m much more positive about everything that’s gonna happen during the day, either at work or at college. The feeling is so great, I take that opportunity to thank life for what it has given to me. I thank life for the good ol’ days and for all that is good in the present.

El Aire en la Luna.

Había una persona que de vez en cuando se quedaba a dormir aquí. Luego desayunábamos juntos, y después se iba. Tampoco tiene nombre, pero sólo porque no es un personaje único. Aparece brevemente dos años y desaparece enseguida. Por eso no tiene nombre, para no enredar las cosas. Pero que nadie piense que es todo a la ligera. Había mucho aprecio y aun cuando ya no está.

Éramos amigos, quizás. Al menos era una persona con la que podía decir que me unía cierta amistad. Dos o tres veces al mes, más o menos, se acostaba aquí. Ella pensaba que había caído de la luna o de algún lugar semejante, creo. “¿Aún no te has vuelto a la luna?, es pregunta de ella. Estamos en la cama, así pasamos muchas noches, hablando hasta el amanecer. El ruido de la calle entraba en algunos momentos y en la computadora sonaba una monótona canción pop.

Sólo ríe cuando me oye decir estas cosas. Y luego dice que soy raro, distinto. ¿En qué lo soy? Lo desconozco. Creo que soy alguien tremendamente normal con una forma de pensar tremendamente normal. Canción monótona de pop.

“Me gusta estar contigo”, me dice. “A veces me vienen ganas tremendas de estar contigo, en el trabajo, por ejemplo, pero no se me ocurriría pasar el día entero contigo. ¿Por qué será?”

“Ni idea.”

“No es que esté incómoda contigo, pero sólo que cuando estamos así, me da la impresión de que el aire se vuelve increíblemente liviano, como si estuviéramos en la luna…”

“El aire de la luna no es liviano, de hecho, no hay absolutamente nada de aire.”

“Es liviano”, susurra. No sé si me ignoró o si no me escuchó. “Increíblemente liviano, a veces. Es como si tú y yo respiráramos aires totalmente distintos. Lo sé.”

Quiero decir algo, pero no me salen las palabras. Me gusta. El tiempo se pasa volando cuando estamos así, en la cama. Me gusta el cuerpo, el pelo. Escuchar el sonido de su respiración al dormir, recibir la factura del teléfono a medio día, pero no puedo expresarlo en el momento. No estoy enamorado de ella, pero tampoco vale decir simplemente que me gusta. ¿Qué se supone que debo decir? El caso es que no soy capaz de decir nada. No se me aparecen las palabras necesarias. Sé que mi silencio duele. Sé que no quiere que me dé cuenta, pero lo siento.

“Cásate con una mujer de la luna y crea con ella una estupenda familia de lunáticos”, dice con dulzura. “Es lo mejor que puedes hacer”.

Sin decir nada, observando la luna por encima de la ventana, pasa un camión cargado de algo muy pesado y levantando un estruendo de malos presagios, tipo un iceberg que se comienza a derrumbar. Me pregunto qué llevará.

“¿Qué tienes para desayunar”, me pregunta.

“Nada fuera de lo normal. Lo de siempre, jamón, huevos, tostadas, pasta de ayer, y café. Si quieres, te lo preparo con leche caliente”.

“¿Sabes qué es lo que más me gusta del mundo?”

“Francamente, no tengo ni idea.”

“Lo que más me gusta”, me dice mirándome a los ojos, ‘’Es estar en la cama una fría mañana de invierno, sin ninguna gana de levantarme. Y entonces oler el aroma del café, y oir el sonido de los huevos con jamón al freírse, y el crujir de las tostadas cuando las cortan, y saltar de la cama sin poderme contener.”

No soy un tipo raro, eso creo.

No voy a decir que sea el prototipo de la persona corriente, pero no creo ser raro. A mi manera, soy un ser humano absolutamente normal. Soy, necesariamente, todo lo normal que se pueda ser. Y esto es tan obvio, que lo que piensen los demás no me preocupa lo más mínimo. No es mi problema; en todo caso, será su problema.

Hay quienes me tienen por más imbécil de lo que soy. Otros, en cambio, me creen excesivamente calculador. Por eso me da igual. Además, ese ‘’más de lo que soy’’ es sólo una forma de expresar una comparación con la imagen que tengo de mí mismo. Los demás me pueden ver imbécil o inteligente, pero ése es un problema que no me preocupa. No hay malentendidos en el mundo, sólo diferentes formas de pensar. Y esta es la mía.

Pero también hay personas que pueden extraer la normalidad que hay en mí. Son muy escasas, pero existen. Ellos/as y yo nos atraemos mutuamente de una forma completamente natural, como dos planetas flotando en el espacio oscuro del universo, y luego nos separamos. Aparecen en mi vida, se relacionan conmigo, y un buen día desaparecen. Son mis amigos, mis ex novias, mis familiares. A veces acbamos enfrentados. Pero siempre, en todos los casos, acaban yéndose. Se rinden o pierden las esperanzas, o caen en el silencio (no sale nada del grifo, por muchas vueltas que le den), y finalmente desaparecen. Tengo una habitación con puerta de doble sentido. Entrada y salida. Se entra y se sale por la misma puerta. Esas son las reglas. Hay muchas formas de entrar y muchas formas de salir. Pero lo que no cambia es que todos acaban saliendo. Unos se fueron en busca de nuevas posibilidades, otros por ahorrar tiempo. Otros murieron. No ha quedado nadie. No hay nadie en la habitación, sólo yo. Tengo siempre muy presente su ausencia. La de quienes se fueron. Las palabras que dijeron, los alientos que exhalaron, las canciones que tararearon, … Todo lo veo flotando como una telaraña por las esquinas de la habitación.

Probablemente, la imagen que ellos vieron de mí se acercaba bastante a la realidad. Por eso se me aproximaron, y por eso también se fueron. Ellos reconocieron la normalidad que hay en mí, y mis sinceros esfuerzos por conservarla. Me hablaron y me abrieron su corazón. Casi todos se portaron bien conmigo. Pero no había nada que yo pudiera darles, y si algo les di, no fue suficiente. Siempre me esforcé por darles todo lo posible. Hice todo lo que pude. Y también buscaba algo en ellos. Pero al final no resultó. Y se fueron.

Es duro, por supuesto.

Pero más duro aún es el hecho de que salieran de la habitación mucho más tristes que cuando entraron. Salían con una parte de sí mismos erosionada. Yo me daba cuenta de eso. Es curioso, pero ellos parecían estar mucho más erosionados que yo. ¿Por qué será? ¿Por qué siempre quedo yo? ¿Y por qué queda siempre en mis manos la sombra de alguien erosionado? ¿Por qué? No lo sé.

Faltan datos.

Por eso nunca obtengo la solución.

Hay algo que falta.

Un día, al volver del trabajo, encontré un correo. Era una foto de un astronauta caminando por la superficie de la luna. No había remitente, pero al primer vistazo supe quién me la enviaba.

“Será mejor que no volvamos a vernos”, había escrito. “Pronto me casaré con un terrícola.”

Escuché el sonido de la puerta al cerrarse aquel día, en mi mente.

Datos insuficientes. No hay solución. Pulsé borrar.

Pantalla en blanco.

Me pregunto cuánto tiempo más van a continuar así las cosas. Tengo ya veintiún años. ¿Hasta cuándo?

No estaba triste. Al fin y a cabo, estaba claro que yo era el único responsable. Era natural que ella se alejara de mí, y lo sabía desde el principio. Los dos lo sabíamos. Pero perseguíamos un modesto milagro, una oportunidad de cambiar las cosas en lo fundamental. Pero esa oportunidad no se presentó, claro. Y ella salió. Cuando se fue me sentí solo, pero era una soledad que ya había experimentado antes. Sabía que acabaría superándola.

Ya estoy acostumbrado.

Pensar estas cosas me hace sentir mal. Siento surgir en mis entrañas un líquido negro que pugna por subir hasta la garganta. Me pongo delante del espejo del baño. Este soy yo. Sí, ése eres tú. También tú estás hecho mierda, mucho más de lo que crees. Me veo la cara más sucia y con más acné que nunca. Me lavo la cara meticulosamente con jabón, y me doy un baño de loción. Luego me lavo las manos, y me seco bien con una toalla nueva. Voy a la cocina y ordeno los contenidos del refrigerador mientras bebo un café. Tiro los tomates echados a perder, alineo las botellas, cambio de sitio lo demás, hago la lista del súper.

Al amanecer estoy solo, y mientras miro distraídamente la luna, me pregunto hasta cuándo seguirá esto. Seguramente vendrá alguien. Y nos atraeremos de forma natural, como dos planetas. Y esperaremos inútilmente un milagro, malgastando el tiempo, erosionando nuestros corazones. Hasta que nos separemos.

¿Hasta cuándo?

deeper purposes

All I know is that I don’t live in the place everyone describes, I don’t live in the lands of freedom where one is allowed happiness. I have distinction in my heart and mind, a distinction of intelligence that is not rewarded with the pleasure of knowledge but suffered by it. The violence of thoughts can easily destroy one’s mind and make him seem crazy for the lack of communication skills to express all that is and isn’t. 

Life is such a funny word to hear when you know that that you know, laughter is unavoidable. Buildings, skyscrapers, the streets, the sidewalks, everything designed with a deeper purpose that not even your mother would understand if explained to.

All is lies and all is shit. Governments, religions, and celebrities, the regular everyday people. How would you feel if you knew the truth? How would you feel then if the world you live in didn’t exist? How would you feel then if you got off the teather, stopped the circus and left this fools parade to become a wise, intelligent person?

Like shit.

Si todas las mujeres fueran como Björk…

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Sería un mundo bastante extraño, la verdad; tal vez no sería lo mejor que pudiera pasar, pero eso no quita que Björk es una mujer que trascenderá a lo largo de la historia.

A muchos no les gusta en absoluto su música, otros hacen el intento por escucharla sin comprenderla del todo; a algunas personas incluso, les parece desagradable desde su físico; otras más no pueden verla ni en pintura. Lo cierto es que está muy adelantada para nuestras épocas. Como el tal Leonardo Da Vinci.

¿Qué es lo que me atrae de ella? Su simple pasión por el arte, por la naturaleza, la vida y todo lo que ella hace. Su voz es espectacular, las letras de sus canciones son impresionantes y claro, en algunos casos, incomprensibles. Muchas personas se drogan para “abrir su mente”; les aseguro que ni metiéndose todas las drogas que existen por donde quieran podrán “abrir su mente” tal como ella lo hace. Su capacidad para crear ritmos y sonidos; la forma de actuar (véase su película Bailando en la obscuridad) es algo de otro nivel.

Si todas las niñas fueran como Björk, el mundo tal vez no sería perfecto, pero pueden estar seguros de que veríamos a todas las chicas cantándole a la primer gota de lluvia de la primavera, y las veríamos también bailando con trajes de cisne o de águila al ritmo de un trailer frenando con motor. Sería un mundo gracioso.

Admito que algunas de sus canciones y videos me sorprenden y me dejan prácticamente con cara de pendejo (no, no le voy a echar toda la culpa a Björk… … graciosos…), muchas veces sacan de onda, como su más reciente disco, Médulla; si se trata de describir ese disco con una sola palabra sería: Difícil. Con dos sería: Muy difícil… Con tres: ¡No seas cabrón!.

Este blog intenta convertirlos en seres un poco más cultos. Así que de tarea tienen escuchar por lo menos tres canciones de Björk. Les dejaré unas fáciles: All is full of Love, Play Dead e Hyperballad..

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